Fátima Galeano
Volver a Reflexiones🦋 Reflexión

Lo que pasa cuando le das más importancia a la opinión ajena que a la propia

mujer mirando hacia afuera por una ventana, con expresión pensativa, luz cálida de tarde

Almita Bella, hay algo que muchas mujeres hacen sin darse cuenta: antes de decidir, miran alrededor. Buscan en los ojos del otro la señal de que está bien, de que es correcto, de que pueden avanzar. Y así, poco a poco, el criterio propio se va achicando, hasta que ya no sabés bien qué querés vos, sino qué se espera que quieras.

Esto no es debilidad. Es algo que se aprende. Cuando creciste en entornos donde la aprobación externa era la moneda del valor, aprendiste a buscarla. Pero lo que sirvió para sobrevivir en aquel momento, hoy te cuesta caro: te cuesta claridad, te cuesta decisiones, te cuesta la conexión con tu propio norte. La inteligencia emocional nos enseña que la confianza en una misma no es arrogancia — es la capacidad de saber lo que pensás, sentís y necesitás sin necesitar que el mundo lo avale antes de que vos lo hagas.

El problema con buscar tanto la opinión del afuera es que el afuera cambia todo el tiempo. Hay personas que aprueban hoy lo que rechazaron ayer. Si tu centro está ahí, vas a moverse al ritmo de los demás y nunca del tuyo. La identidad no se construye con los aplausos que recibís, sino con los compromisos que asumís con vos misma, con lo que decís y lo que hacés cuando nadie está mirando.

Volvé hacia adentro. No para aislarte, sino para escucharte. Preguntate qué opina la mujer que hay en vos antes de preguntarle a otro. Empezá ahí, por pequeño que parezca ese gesto.

¿Cuándo fue la última vez que tomaste una decisión importante sin buscar primero que alguien más te dijera que era la correcta?

— Fátima Galeano

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